Este relato tiene ya 13 años de existencia. Lo publiqué al poco de abrir este blog, y como no tuvo mucha aceptación, por no decir ninguna, habida cuenta de que no obtuvo comentario alguno, me ha parecido oportuno darle una segunda oportunidad pues le tengo un cierto cariño. Dado el tiempo transcurrido, me ha parecido oportuno insertar la nota aclaratoria que encontraréis al pie del texto.
Al principio sentí
miedo, pues debía afrontar lo desconocido a solas. Si me capturaban, nadie
vendría en mi ayuda. Estaba en un planeta inhóspito para mí. Era una misión fundamental
y no podía defraudarles. Había tenido que esperar muchos años para poder
participar y allí estaba, al fin.
Era la primera vez que la
visita a este planeta tenía como objetivo establecer contacto con sus
habitantes. La misión tenía un riesgo importante, pues no sabíamos cómo
reaccionarían esos seres tan agresivos si me descubrían. Por mi parte, sólo
verlos me producía un gran espanto, pero estaba decidido a cumplir con mi tarea
hasta las últimas consecuencias.
Me habían dado sólo
tres días para mezclarme con ellos, conocer sus actividades y costumbres, investigar
su hábitat y su vida gregaria, y aprender, aunque sólo fuera rudimentariamente,
su lenguaje. Todo tenía que hacerlo sin levantar sospechas. Luego, debía volver
a la nave con todo el material y abandonar ese planeta sin que me vieran
despegar. Toda esa información sería vital para saber hasta qué punto podríamos,
en un futuro, establecer con ellos un contacto directo y pacífico.
Habían sido muchos los años
de preparativos e inversiones millonarias y todo en el más absoluto secreto. Primero,
logramos convertir su atmosfera en respirable gracias a ese convertidor de
gases que me implantaron en mi cavidad bucal, luego conseguimos emular su
aspecto físico con una especie de segunda piel, un trabajo magnífico de nuestros
ingenieros del departamento de síntesis de polímeros. Pero no fue hasta que
conseguimos mimetizar la nave con el entorno cuando el proyecto recibió luz
verde.
¡Y pensar que todo nació
a partir de esos especímenes que habíamos logrado capturar años atrás! ¡Vaya
revuelo que se armó! Que si el gobierno conocía la existencia de vida en otros
planetas y lo negaba, que si se habían capturado unos seres de una nave alienígena
y se estaba experimentando con ellos, etc. Hasta ahora habíamos logrado ocultar
todas las pruebas pero, de salir bien esta misión, el gobierno estaba decidido
a revelar la verdad.
Y ahí estaba yo, con mi
traje de camuflaje, una réplica perfecta de su caparazón externo, incluida esa
vestimenta tan extravagante con la que se cubren. Lo único que desentonaba un
poco era mi estatura, quizá demasiado alta para ellos, pero luego me tranquilicé
al comprobar que también había individuos de mi complexión, aunque fueran más
bien pocos.
Cuando aterricé era de
noche en esa cara de su planeta. Afortunadamente, las luces que despedían sus
madrigueras me ayudaron a ubicarme y dirigir mis pasos hacia mi primer objetivo:
una estructura baja y rectangular rodeada por un muro no más alto que yo que,
supuse, debía actuar de defensa.
Pero lo peor vino
después, pues cuando acababa de franquear la entrada exterior de ese insólito
habitáculo, un ser extraño que no teníamos catalogado, surgido de entre la
oscuridad, se abalanzó sobre mí profiriendo unos horribles aullidos. Creía que
me iba a despedazar. Sus rugidos debieron despertar a los habitantes de la guarida
porque, de repente, se encendieron más luces y poco después sentí cómo los colmillos
de esa bestia se clavaban con fuerza en una de mis piernas, impidiéndome huir.
Acababa de realizar mi primera incursión y ya había sido descubierto. Debía
comportarme con la máxima naturalidad si quería sobrevivir, hacerme pasar por
uno de ellos, ese era el plan, pero era incapaz de articular una sola palabra
sin desenmascararme.
El pánico se apoderó de
mí. Tantos preparativos para eso. Tenía que aplicar el plan B. Lo único que debía
hacer, para empezar, era simular una incapacidad para emitir sonido alguno. Me
mostraría dócil y ya vería el modo de escaparme cuando estuvieran más
confiados.
Pero lo que debería haber
sido un breve cautiverio, tras el cual podría reanudar mi proyecto en otra
parte, se ha convertido en algo que nunca hubiera llegado a imaginar.
Siento que, después de
tantos años de esfuerzos, les haya fallado de esta forma, pero quién me iba a
decir a mí que me encontraría con algo así, algo superior a mis fuerzas. No me
habían preparado para esto.
Según su calendario
solar, han pasado ya tres años. He aprendido su lenguaje, si bien ellos creen
que me han enseñado a hablar tras superar un problema de fonación. Su aparente agresividad no es tal y
se han mostrado conmigo muy sociables. Me han acogido como a uno de los suyos,
pues eso es lo que creen que soy. Mucha inventiva he tenido que utilizar para
que no descubrieran mi origen y mis intenciones. Aunque he tenido que hacer un
esfuerzo de adaptación, me siento muy bien entre ellos. Y es que, la verdad sea
dicha, viven mucho mejor que nosotros. Aunque están más atrasados en algunos
aspectos, en otros nos llevan la delantera. Lo único a lo que no me he acostumbrado
todavía es a su régimen alimenticio, pero tengo entendido que no en todas las
zonas del planeta se alimentan igual. Tendré que explorar.
Me siento como un
traidor pero me he acabado adaptando tan bien a su forma de vida que ya no
quiero volver y, aunque sé que me han estado buscando, este disfraz que ellos
mismos diseñaron está resultando ser un perfecto sistema de camuflaje pues con
sólo unos retoques ya no parezco el mismo. Sólo espero que esta segunda piel resista
bien el paso del tiempo y que, antes de que se deteriore y deje de serme útil,
haya podido disfrutar mucho tiempo de esta nueva vida.
No quiero ni pensar qué
harán conmigo cuando llegue el momento de la verdad, cuando descubran que han
sido engañados durante tanto tiempo. Y respecto a mis congéneres, espero que,
cuando por fin me encuentren, sean indulgentes conmigo. No sé si me
comprenderán, no sé si entenderán mi debilidad, lo que me ha motivado a
traicionarles, porque me resultará difícil de explicar qué es eso del sueño
americano*.
*En la actualidad, este concepto es objeto de un amplio
cuestionamiento, pues factores económicos y políticos han modificado
ostensiblemente el panorama (nota del autor).

Doncs sí, crec que aquests factors, més polítics que econòmics, fan que aquest "somni americà" (si mai ho va ser) s'hagi transformat en el "malson americà".
ResponderEliminarMolt ben explicat, m'has tingut ben despistada fins al final.
Aferradetes, Josep Mª.
Això de que qualsevol por arribar a gaudir de l'èxit i de prosperitat, independentment del seu origen o classe social a base d'esforç i iniciativa, deuria ser cert cap a la dècada dels setenta i potser fins i tot als vuitanta, però ara està a anys llum de ser factible. Ara sembla que només triomfen els aprofitats i immorals, tot i que potser deuen haver algunes excepcions molt excepcionals.
EliminarLa història volia, efectivament, despistar, així que si ho he aconseguit, me n'alegro, he, he.
Aferradetes, Paula.
Pues no sé como no tuvo comentarios en la publicación anterior, a mí me ha parecido un relato muy bueno. Seguro que esta vez tiene más éxito.
ResponderEliminarAbrazos
Al principio, a este blog se iban acercando lectores que, poco a poco, acababan siendo seguidores, pero costó bastante tener a blogueros fieles, de los que te leen casi cada vez que publicas algo. Y había ocasiones en las que nadie dejaba un comentario, y este fue uno de esos casos. Y hay más. Quizá siga republicando relatos huérfanos de lectores, je, je.
EliminarMuchas gracias por calificar este relato como muy bueno.
Un abrazo.
Haces bien en reeditarlo, porque merece la pena. Supongo que no tendrías comentarios porque estarías en tus comienzos. Creo que somos de la misma "quinta" o parecida.
ResponderEliminarUn abrazo.
Eso mismo creo yo, y como le he dicho a Brurata, quizá siga con esta práctica, pues tengo unos cuantos relatos que no llegaron a tener comentarios y que creo (siento la inmodestia) que eran lo suficientemente buenos para merecer alguno. A falta de nuevas ideas, echaré mano de las antiguas, je, je.
EliminarUn abrazo.
Me ha encantado el relato. Has hecho muy bien en darle otra oportunidad. Me estaba imaginando cuál era el extraño planeta al que había llegado el supuesto terrestre, pero ese giro final con el "sueño americano" ha sido genial. Cuando uno empieza con un blog, hasta que se le empieza a conocer, no recibe comentarios. Yo también he rescatado alguna entrada que me gustaba especialmente y que se había quedado en el limbo bloguero. Enhorabuena porque es un relato muy bueno.
ResponderEliminarUn beso.
Pues me alegra comprobar que la idea de resucitar viejos relatos que estaban en ese limbo bloguero que comentas haya valido la pena. Buscaré alguno que se halle en las mismas circunstancias, pues, como le digo a Macondo, últimamente me cuesta innovar en este campo de los relatos, je, je.
EliminarUn beso.
Siempre son difíciles los comienzos en los blogs y en los planetas desconocidos como ese tan azul en el que ha ido a parar tu protagonista. no será uno de esos de ``V ´
ResponderEliminarEn mi opinión ha tenido suerte al no dar con los hombres de negro que persiguen infiltrados allá donde los halla.
Esta vez ya tienes unos cuantos comentarios a este relato, huérfano de ellos hasta ahora.
Abrazo.
Pues sí que ha tenido suerte (de momento) al no haber sido detectado por esos hombres de negro, tan implacables con el alienígenas. Aunque no sé si será peor lo que le espera cuando, tarde o temprano, sea "cazado" por sus compañeros y juzgado por traición, je, je.
EliminarSí, ahora ya puedo respirar tranquilo, pues mi historia ha llegado por fin a los ojos de unos cuantos lectores, ja, ja, ja.
Un abrazo.
A mí me ha encantado que lo vuelvas a publicar, me he metido tanto el el personaje que no se como se lo voy a contar a mi familia.
ResponderEliminarAbrazos.
Pues cuéntaselo con tacto, no se vayan a asustar y empiecen a ver "intrusos" por todas partes, ja, ja, ja.
EliminarUn abrazo, Conchi.