Tuvo que volver a pesar
de haber jurado que no lo haría. Cuando se fue, dando un tremendo portazo,
renegó de aquella casa en la que tantas agrias discusiones e incomprensiones
había tenido que soportar por culpa de su adicción.
Tras un año de ausencia,
ya con diecinueve años, reconocía su error. Ahora debía dar marcha atrás y
volver al hogar del que nunca debió partir. La tremenda nostalgia que sentía
por lo que había perdido era más insoportable que tener que tragarse su orgullo.
Volvería para recuperar lo más preciado. A veces, hay que sobrellevar ciertas dificultades
en aras del bienestar y la estabilidad emocional. Ya vería el modo de evitar
nuevos enfrentamientos y ocultar sus verdaderas intenciones.
Entraría sin darles
tiempo a reaccionar, subiría a su habitación y por fin podría volver a
disfrutar de sus videojuegos favoritos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario