Hoy pasamos del terror y del romanticismo al humor. A ver qué tal os sienta.
Aurelio quería escribir
un microrrelato, pero no había forma humana de hallar un tema mínimamente
interesante como para desarrollarlo en 120 palabras. Llevaba días sin salir de
su estudio, pero no le llegaba la inspiración.
Era tal su obsesión,
que no atendía siquiera a las llamadas de Laura. Al final decidió escribir
sobre lo primero que ocurriera, que fuera el azar quien decidiera.
Dicho y hecho. Al poco,
le entró un correo. Ahí está mi inspiración, se dijo. Escribiré sobre lo que
lea.
El correo era de Laura,
y decía: Aurelio, como no me des una explicación de lo que estás haciendo, te
dejo. No soporto más que pases de mí.
Aurelio todavía está
buscando cómo contárselo en 120 palabras.
(120 palabras,
exceptuando el título y esta nota al pie)

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