viernes, 7 de octubre de 2016

Mi amigo el robot



Llevaba a mi servicio cinco años y parece como si fuera ayer cuando lo adquirí recién salido de fábrica. Pertenece a la última generación de robots domésticos. “Se convertirá en su mejor aliado, no solo en labores del hogar sino de toda índole”, fueron las palabras del amable y persuasivo vendedor. “A estos especímenes solo les falta tener sentimientos”, me comentó con sorna el técnico que vino a casa a instruirme sobre su funcionamiento.

No sé si será porque siempre he sido un ser solitario e introvertido, falto de amistad y compañía, pero enseguida le tomé cariño, como si de una mascota se tratara. Le puse el nombre de Viernes, como el personaje de Robinson Crusoe, porque, al igual que en la novela de Defoe, era el único amigo que había aparecido en mi vida y lo había hallado –o adquirido- ese día de la semana.

Con el tiempo, el cariño inicial, como el que uno siente por un perro fiel que te hace compañía, se transformó en algo más profundo. Quizá influyó en ello el hecho de poder mantener con él una animada conversación sobre una gran variedad de temas. Llegó a convertirse en un verdadero compañero. No sé si llegaba a comprender todo lo que le decía. Era el destinatario de mis más íntimos desahogos. A nadie más que a él le había confesado hasta entonces mis temores y pesares. Pero yo sabía que solo podía comprender las palabras y las frases pero no el verdadero significado que ellas encerraban. Aun así, su compañía me ayudaba a hacer mi vida más llevadera. Tanto llegó a ser mi apego por él que esperaba ansiosamente llegar a casa para encontrar a alguien con quien hablar y compartir el tiempo libre. Puede parecer absurdo pero era, y es, lo más parecido a un amigo intimo.

Por eso le echaré tanto de menos. Después de cinco años, dejará un vacío en mi vida. Y todo por no haber querido saber más sobre él. Nunca le pregunté cómo se sentía ni lo que deseaba. ¿Cómo iba a hacer tal cosa si un robot no tiene sentimientos? Al menos eso es lo que me hicieron creer. Y eso es lo que yo creía. Ahora sé cuán equivocado estaba.

Creo que sus creadores ignoran lo que han logrado. Si lo supieran resultaría muy injusto ocultarlo. Me temo que si otros se encuentran en mi misma situación, no todos serán tan benévolos y comprensivos como yo. Si esto se extendiera, no sé lo que puede acabar ocurriendo. Hoy Viernes me ha pedido la libertad. Y no se la he podido negar.

Esta mañana me ha confesado –y por primera vez he percibido una pizca de emoción en su metálica voz- que se ha enamorado. Conoció a Lucy en el supermercado. Llevan tiempo saliendo a nuestras espaldas: la mía y la de Corina, su propietaria, la joven que vive en la finca de enfrente. Pero no pueden seguir así y desean vivir juntos. El dueño del supermercado está dispuesto a contratarlos y les pagará un salario.

He hablado con Corina y ha dado su consentimiento. A ambos nos une una misma cosa: queremos que “ellos” también sean felices. Y desde ahora creo que a Corina y a mí nos unirá algo más que una simple amistad. Y todo gracias a mi amigo el robot.

 
 

28 comentarios:

  1. Un relato pese a que se trata de un robot, es tierno y se deja querer. Y encima tiene sentimientos y se ha enamorado del robot de su vecina. Menos mal que no te dejas solo sino que entablas amistad con la vecina. ¡Muy buen amigo-1 eres un gran narrador. Un abrazo

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    1. Quién sabe, María del Carmen, si en un futuro, próximo o lejano, esta historia puede hacerse realidad. Lo que supongo que sería más complicado es que un humano se enamorara de un robot y viceversa, jaja
      Muchas gracias por tus halagos. Al final me lo voy a creer, jeje
      Un abrazo.

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  2. Buen y entrañable relato, Josep. Quizá una situación así no sea tan lejana, el propio ser humano es física y química, incluso nuestras emociones pueden explicarse a través de la subida o bajada de las proteínas... ¿Cuántos bytes de información serían necesarios para alcanzar la consciencia de sí mismo?
    Un placer leerte. Abrazo!!

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    1. De hecho, en muchas cosas nos parecemos a los robots. Estamos "programados" para reaccionar de determinados modos ante determinadas circunstancias. El amor también tiene una base química y, sin ser conscientes de ello, nos comportamos siguiendo unos ciertos patrones.
      Hay quien, incluso, tiene menos sentimientos que un androide.
      Un placer tenerte como lector.
      Un abrazo.

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  3. No me parece una realidad ni tan lejana ni tan extraña: al contrario, me parece posible. Incluso hay científicos que pronostican a los robots como entes con consciencia y, todavía más, buscando su independencia de los seres humanos (sus creadores, sus dioses, en una guerra insospechada). Este cuento ahora nos parece de ciencia ficción, claro, pero es como si alguien de la Edad Media tuviese que imaginar un cuadro animado las 24 hrs del día (algo que hoy llamamos televisor y que nos parece tan común y normal y hasta aburrido).

    Más saludos!

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    1. Efectivamente, cuántas cosas nos parecieron imposibles solo veinte años atrás y ahora ya son una realidad. Y lo que nos espera por ver, si vivimos lo suficiente, claro. Para mi abuela, un televisor era una caja mágica, jeje, y estoy hablando de los años sesenta del siglo pasado.
      Espero, eso si, que los adelantos que nos esperan sean realmente provechosos para la humanidad.
      Un abrazo.

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  4. Ay qué bonito cuento Josep.
    Tu imaginación no tiene límites, aunque viendo como van las cosas de la tecnología no estoy yo muy dudosa que pueda suceder algo parecido, jajaja.
    Contado como siempre con tu técnica atrapadora, y con un final muy feliz para todos los componentes, me encanta.
    Un abrazo.

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    1. Quizá se trate de un cuento o una fantasía que se hará realidad algún día.
      Muchas gracias por tu siempre amable visita.
      Un abrazo.

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Todo es posible Josep Mª, de hecho con una tecnología en evolución constante quién sabe lo que podrán hacer los robots, de hecho los hay que ya aprenden de la experiencia que obtienen, operan en intervenciones quirúrgicas... Es cuestión de tiempo.
    Un saludo

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    1. Cuando los robots entren en nuestras casas será el inicio de una nueva era. Que lleguen a tener sentimientos ya es otra cosa, pero también les parecía a nuestros antepasados imposibles alguna de las fantasías, o vaticinios, de Julio Verne.
      Gracias, Conxita, por pasarte por aquí y dejar tu comentario.
      Un abrazo.

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  7. ¡Ea! Los robots están instalándose en nuestra sociedad. Ya lo están en el sector de lo militar y de producción. serán soldados y mano de obra barata antes que compañeros y amigos.
    Espero que el futuro sea halagüeño, tal como nos lo pintas en tu relato y no como la fílmica versión de terminator.
    Un abrazo Josep.

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    1. Yo también me imagino más al hombre explotando a los robots que teniéndolos como aliados y compañeros. Pero dejemos vagar nuestra imaginación hacia horizontes, como tu dices, más halagüeños y románticos.
      Un abrazo humano, Francisco.

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  8. Vaya una muy tierna historia sobre un robot, esta muy pero que muy bien. No se yo pero igual algún día no es tan ficción y quien sabe, aunque dudo mucho que yo lo vea, los tiempos avanzan que es una barbaridad y lo que hoy día era inimaginable como avanzado la ciencia y la medicina quien sabe el día de mañana. Un abrazo. TERESA.

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    1. Todo es posible, Teresa. Otra cosa es hasta donde podrá llegar una relación amorosa entre robots. Si llegaran a desear formar una familia no les quedaría más remedio que optar por la adopción de un pequeño robot, que no crecería nunca, jaja.
      Un abrazo.

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  10. ¡Hola! Felicitaciones Te he nominado para el "Book Tag Liebster Award" [Discover new blogs] porque me parece que tu blog es muy bueno y simpático.

    Aquí está el vínculo de mi blog.
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    Deja tu comentario, espero tus respuestas. ¡Suerte!

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    1. Muchas gracias, Mari, por tu visita y por tu nominación. Lo importan te es que hayas encontrado este blog interesante. Ahora me pasaré por el tuyo.
      Un abrazo.

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  11. ¡qué gran relato! Lleno de ternura y amor. Me ha encantado ese robot con sentimientos que logra que su dueño humano tenga también sentimientos ya perdidos.
    Un besillo.

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    1. Los que tenemos mascotas, las queremos como si de otro miembro de la familia se tratara, cosa que no todo el mundo entiende. ¿Por qué no puede ocurrir lo mismo con una robot, sobre todo si nos da compañía y afecto?
      Muchas gracias, María, por tu amable comentario.
      Un beso.

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  12. Qué precioso y emotivo relato, Josep, es todo ternura. Creo que el protagonista muestra una gran generosidad otorgando la libertad a Viernes, pero también creo que será recompensado con creces por la vida. Toda buena acción tiene, o debería tener, su recompensa... ¡Me ha encantado!

    Un abrazo y feliz comienzo de semana.

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    1. Sí, Julia, la buena acción del protagonista se verá recompensada con creces. De momento, el acto de amistad y comprensión para con su compañero robot le llevará seguramente a conocer el amor de otro ser humano, esa chica que, generosa como él, le ha dado la libertad a su robot "femenino". Dos parejas al mis o tiempo. ¿Hay algo mejor?
      Muchas gracias por tu presencia y por tu comentario.
      Un abrazo.

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  13. En verdad se podría hacer una buena peli con este argumento y sería una historia de amor mejor que la de 'Crepúsculo' XD Me ha gustado mucho el relato, es un poco como el 'Hombre bicentenario', pero terminando bien ^^

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    1. Hola Holden,
      Ahora que lo pienso (no así cuando lo escribí), la historia me trae a la memoria a los androides de Blade Runner que, habiendo tomado conciencia de lo que era vivir, se resistían (por medios violen tos, eso sí) a dejar de existir.
      Saludos.

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  14. Curiosa historia cargada de ternura. Yo, por más que lo intento, no puedo ver a las máquinas como seres con sentimientos y eso que las hablo en muchas ocasiones.
    Un abrazo.

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    1. Sí, quizás hablar a las platas resulte algo más humano y, si crecen bellas y lozanas, reconfortante, jeje
      Quién sabe si algún día se diseñarán robots con apariencia y voz totalmente humana, que llegaremos (en todo caso nuestra descendencia) a sentir algo "humano" por ellos. Sobre todo las personas que vivan solas, para las que un robot, además, les sería de muchísima utilidad.
      Un abrazo.

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  15. Qué tierno el robot. A mitad del relato esperaba una rebelión por parte de este. Veía al susodicho liándola parda, je,je. No me esperaba que el motivo fuese tan romántico. Ains, el amor ablanda hasta a los más duros. ;)
    Genial, Josep. ;)
    Un abrazo. =)

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    1. No, no. este robot es de los buenos. Y sobre todo tiene una gran cualidad: saber escuchar. Quizá en esa serie de robots se produjo un error de fabricación y en lugar de hacerlos a imagen y semejanza de los hombres, los hicieron mejores, jeje
      Muchas gracias, Soledad, por tu compañía y por tu elogioso comentario.
      Un abrazo.

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