viernes, 19 de diciembre de 2025

Un cuento de Navidad

Siguiendo la pauta de recuperar escritos antiguos, a falta de nueva creatividad, y aprovechando las fechas en las que nos encontramos, qué mejor que un cuento de Navidad lleno de fantasía, pero con un final cuya interpretación dejo en manos de los/as lectores/as.

Que paseís unas muy felices fiestas.



Es la primera Nochebuena que María pasará sola. Hace ya dos años que Mario, su marido durante más de cuarenta años, la dejó tras una larga enfermedad y hace tan sólo unas semanas que Luna, su vieja Dálmata, tuvo que ser sacrificada.

También echa mucho de menos a Salvador. Sigue sin tener noticias suyas desde el día que se marchó, decidido a no volver.

Si pudiera retroceder en el tiempo, haría cualquier cosa por retenerle o, al menos, por tenerle cerca y saber de él. Pero su único hijo desapareció para siempre de su vida.

Tiene a Rosalía, de asuntos sociales, que viene a verla de vez en cuando, y a Ana, la chica voluntaria que pasa con ella dos o tres horas al día para hacerle compañía y la compra. Y su vecina, la buena de Sagrario. Así que no está sola del todo, al menos tiene a alguien que se preocupa por ella.

A pesar de todo, María se siente muy sola. La televisión, los álbumes de fotos y la lectura son toda su distracción. Pero su biblioteca es muy exigua. Tiene que releer las mismas novelas una y otra vez, pero no le importa. Esta noche volverá a leer Un Cuento de Navidad. Siempre le ha gustado Charles Dickens y esta obra fue su primera lectura. Además, ¿qué otra podría ser más apropiada para estas fechas?

Mientras lee, al dar las doce, no puede evitar rememorar cuando, con Mario y Salvador, iban a la Misa del Gallo. ¡Qué felices eran por aquel entonces! Y cuando un suspiro de resignación se le escapa de los labios, alguien llama a la puerta.

¿Quién podrá ser a esas horas y en Nochebuena? Tal vez sea Sagrario, que viene a interesarse por ella y a traerle un pedacito de turrón. Se levanta quejumbrosa para ir a abrir, pero la artrosis hace que el trayecto le resulte doloroso e interminable. Cuando ya tiene la mano en el pomo, oye una voz que dice muy bajito: «María, abre, soy yo». Esa voz…

¿Mario? No puede ser. No se lo puede creer. El corazón parece que se le va a salir del pecho y al abrir la puerta contempla la figura de su marido que le sonríe con dulzura.

Mario, sin moverse del umbral, le dice que ha venido para que sepa que está bien, aunque sigue atormentado por la incomprensión con la que trató a su hijo y lamenta no haberse reconciliado con él a tiempo. Pero añade que todo no está perdido, pues allí donde está le han concedido un deseo, ese por el que tanto ha rezado María: que ella, víctima de la discordia entre padre e hijo, y que tanto ha sufrido por la ausencia de éste, podrá ver satisfecho lo que tanto anhela. Le comunica que Salvador está al llegar y que, después de tantos años de separación, podrá abrazarlo nuevamente.

Ahora que Mario ha cumplido con su misión, debe volver. María quiere retenerle, quiere que se quede un poco más, pero una fuerza superior tira de él y ella no puede resistirse a dejarlo marchar.

Tanta emoción ha agotado a María, que decide acostarse pensando que mañana se lo contará a Sagrario, y luego a Rosalía, y a Ana, y a todo el vecindario.

Pero al día siguiente, cuando se despierta y recuerda lo sucedido, tiene serias dudas de que haya sido real.  Habrá sido su imaginación que le ha gastado una broma pesada. ¿Una aparición? ¡Qué tontería! Ella nunca ha creído en ese tipo de cosas. Habrá sido un sueño. Se está haciendo vieja y ya no distingue la realidad de la fantasía.

Desilusionada, se levanta, y cuando se dirige a la cocina para prepararse el desayuno, ve que por debajo de la puerta que da al rellano asoma un sobre. ¿Quién habrá echado ese sobre el día de Navidad? El cartero no ha podido ser.

Cuando lo abre, ve que se trata de una carta escrita a mano, una carta firmada por Salvador que les dice que les extraña mucho, que vuelve a España tras muchos años de ausencia, que desea reconciliarse con su padre y volver a ser parte de esa familia que lo fue todo para él. Se casó y quiere que conozcan a su mujer y a su hijo. ¡Un nieto! Les promete que antes de que acabe el año irán a verlos y celebrarán juntos la Nochevieja y el Año Nuevo.

El sueño de María se ha hecho realidad. Volverán a estar juntos. Harán planes de futuro, un futuro que para ella será seguramente muy breve pero el mejor que nunca haya podido imaginar.

A María, que todavía no entiende cómo ha podido suceder ese milagro, le resbalan las lágrimas de felicidad. Sólo le entristece una cosa: la desilusión y pena de Salvador cuando le diga que su padre ya no está para abrazarle.

Esa noche, la noche del día de Navidad que nunca olvidará, María sale al balcón y, mirando al cielo, claro y estrellado como hacía años que no veía, ve en lo más alto una estrella fugaz y, cerrando los ojos, formula otro deseo. Desea que Mario, esté donde esté, pueda verlos reunidos y felices.

Mientras tanto, en la mesita que hay junto a la estufa, descansa ese sobre milagroso que le ha cambiado el semblante y la vida a María, un sobre que —María no ha reparado en ello— no lleva sello y cuya carta no está fechada.


21 comentarios:

  1. Hola Josep. No recuerdo haber leído esta historia así que para mí es nueva. En realidad es una historia muy parecida a las que habrá por todo el mundo. Personas deseosas de tener compañía de sus seres más queridos y no están por diferentes motivos, y si es en estas fechas la soledad será más intensa.
    El final lo dejas a gusto del lector, pero a mí me hubiera gustado el tuyo. Ahora mismo no se me ocurre nada jajaja, estoy un poco espesa.
    Pero encontraré el más alegre para que haga juego con la fecha en que lo has desarrollado...
    Un cálido abrazo 🤗 y que pases unas Felices Fiestas Navideñas estupendas con tus seres queridos.

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    1. Pues no la leíste, no, pues antes de volverla a publicar (con ligerísimos retoques) miré en mi archivo histórico de relatos y tu nombre no estaba entre los comentarios recibidos, que fueron muchos porque este relato participó en un concurso promovido por El tintero de oro. Y es raro, porque nunca faltas a la cita, ja, ja, ja.
      En cuanto al final, lo dejo a criterio de cada cual. Puedes querer que sea un final feliz y que todo sea fruto de la magia de la Navidad, que hará que se cumplan los deseos de María, o bien que todo sea una estrategia paranormal para que la pobre mujer se haga ilusiones y sea feliz por un momento, pensando que todo acabará ocurriendo. La parte triste de esta versión es la desilusión que se llevará si nada de lo esperado ocurre. Pero seamos optimistas y pensemos que hay cosas inexplicables, que se escapan a la comprensión lógica y que ocurren de vez en cuando, je, je.
      Un fuerte abrazo y que estas fiestas te hagan sentir feliz y optimista.

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  2. Gracias por el cuento de Navidad. Yo tampoco recordaba haberlo leído.
    Muy felices Fiestas de Navidad.
    Un abrazo.

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    1. Creo que tampoco estabas en la lista de los lectores que dejaron un comentario, supongo que por la fecha de su publicación, que también rondó los días de fiestas navideñas.
      Sea como sea, te agradezco tu visita y tus deseos navideños, que son recíprocos.
      Un fuerte abrazo.

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  3. Me encanta cómo has tejido la fantasía con la realidad cotidiana, evocando un poco a Dickens pero con tu toque personal tan tierno y humano. Esa estrella fugaz al final, el abrazo que se intuye... ¡Pura emoción! Gracias por compartir este tesoro recuperado. Que estas fiestas te traigan a ti también mucha alegría, reconciliaciones y momentos mágicos. ¡Feliz Navidad y un 2026 lleno de luz y buenas historias!
    Un abrazo enorme y afectuoso.

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    1. Como cuento fanástico que es, su final es un tanto ambiguo, abierto para que cada cual le ponga el broche final que desee. Puede considerarse una fórmula fácil, pero es que todo lo relacionado con la Navidad, Papá Noel y Reyes Magos incluidos, por no hablar del ratoncito Pérez o el Caga Tió en Cataluña, está repleto de fantasía, de verdades y metiras, y solo los espíritus puros e inocentes creen en ello a pies juntillas.
      Que pases unas muy felices fiestas y que la fantasía esté siempre presente en nuestras vidas.
      Un fuerte abrazo, Miguel.

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  4. Aahh, un final con un toque agridulce. Bueno, todo puede ser para un corazón que no se cansa de soñar. Felices últimos días de 2025, Josep.

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    1. Un toque final inesperado, como en cuaquier relato de suspense, je, je. Para los soñadores, el final puede ser mucho más feliz que para los que no lo son.
      Felices fiestas y un próspero año nuevo.
      Un abrazo.

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  5. Qué bonito, pero qué inquietante ese final. Se me ocurren cosas muy tristes para cerrar la historia, así es que la voy a dejar tal cual, tal como la dejas tú, sin poner nada de mi parte. Así puede que todo termine felizmente.
    Muy felices días también para ti y que 2026 sea un año tranquilo. Yo, al menos, me conformo con eso.
    Un beso.

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    1. Podríamos deshojar la margarita: ¿será verdad?, ¿será unas iusión? Pero aprovechando estas fechas, en que todo tiene que ser felicidad y optimismo, prefiero un final feliz, por muy irreal que sea. Irreal como la vida misma, je, je.
      Que pases unas muy felices fiestas y que, efectivamente, el año próximo sea mucho más tranquilo que el actual.
      Un beso.

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  6. De ilusión también se vive y puede que el deseo de María no se vea hecho realidad pero esos instantes no se los va a quitar nadie.
    ¡Felices Fiestas!

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    1. La ilusión, que va de la mano de la esperanza, no debe jamás perderse, pues nos ayuda a ver la vida con otros ojos. La ilusión de María por recuoerar a su hijo la hizo feliz por unos instantes que jamás olvidará.
      Un beso y felices fiestas.

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  7. No recuerdo haber leído este entrañable cuento de Navidad, pero que al mismo tiempo, tiene un hilo de nostalgia y de tristeza, refleja la realidad de mucha gente mayor que en estos días están solo, unos porque así lo eligen y otros porque el destino y la vida los han llevado a vivir estos días solos sin querer y sin elegirlo.
    Tu final de esta historia, podría decirte cual es mi final pero prefiero dejarlo tal y como tú lo has dejado pero es cierto que al menos ha visto a su marido por última vez, y tiene la ilusión y la esperanza de poder ver a su hijo y eso para ella y para cualquier persona mayor es lo mejor que le puede pasar en estos días tan especiales.
    La conclusión a la que llego con tu cuento, es que la ilusión, la esperanza y la alegría no se han de perder nunca independientemente de la edad que tengamos.
    Un abrazo y que el 2026 te traiga muchos momentos inolvidables, muchos relatos para compartir, muy buena lectura para disfrutar.

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    1. Si la soledad ya es de por sí una situación muy triste, mucho más lo es en estas fechas tan señaladas, cuando más se echa en falta a los seres queridos que nos han dejado.
      A María, la ilusión que siente al creer que ha recibido la visita de su marido fallecido diciéndole que está bien y pensar que pronto verá de nuevo a su hijo, la mantiene feliz aunque solo sea por unos momentos. Ojalá que todo haya sido una realidad, aunque muy extraordinaria, y sus sueños se vean cumplidos, pero quién sabe.
      Un abrazo de vuelta y que el próximo año te sea venturoso y podamos seguir leyéndonos.

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  8. Creo que la principal lacra de esta sociedad actual es la soledad de nuestros mayores. Pues los amigos van desapareciendo, los hijos si los hay van cada vez más a lo suyo y los cuidadores suelen ser profesionales, que aunque puedan llegar a encariñarse con los ancianos, no dejan de ser trabajadores ajenos a la vida de estos.
    El relato es entrañable, como no podía ser de otra manera en estas fechas. Desprende misterio y magia a partes iguales. Y ese final abierto deja un regusto a... A lo que uno quiera imaginar. ¿Yo lo leí en su momento? No recuerdo.
    Un abrazo.

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    1. Hay personas que van perdiendo amigos a lo largo del tiempo, de modo que cuando llegan a la vejez, no tienen a nadie que se preocupe por ellos. Pero una cosa es estar solo y otra sentirse solo. Hay quien, aun no estando solo, se siente como tal, dependiendo de su entorno.
      María sufre las dos cosas: está sola y se siente sola, peor que peor. Solo la esperanza de volver a ver a su único hijo la mantiene animada y se siente acompañada de antemano, aunque todo sea una simple ilusión.
      Y sí, tú figuras entre los lectores que dejaron un comentario, pero como de eso hace unos años, es comprensible que ya no te acuerdes. Mejor así, je, je.
      Un abrazo y que acabes de pasar unas felices fiestas.

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  9. Quiero pensar que al hijo ya he llegado procedente de américa y como es un poco tarde se han alojado en un hotel muy cerca para visitarlos al día siguiente, por eso le ha dejado la carta sin sello ni fecha para que se vaya preparando a recibir emociones.

    Abrazos y feliz salida de año.

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    1. Hola, Conchi. Es bueno ser optimista y tu propuesta no es descabellada. Bien podría haber sido como apuntas, je, je.
      Un abrazo y feliz salida del año viejo y entrada del nuevo.

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  10. Hola, Josep Mª,
    Sóc la Marisa T. i treballavem junts a R-M. Jo estava al departament mèdic, te’n recordes?
    Recordoo que els descansos que fèieu a mig mati, als qual sovint em sumava perquè treballàvem a zones veïnes, eren molt amens perquè els omplies d’històries i d’anècdotes, i entre una cosa i una altra alguna vegada vas dir que quan et jubilis escriuríes un llibre. Així que t’he buscat, i veig que no n’has escrit un, sinó tres! Acabo de comprar “Irreal” a Amazon en format Kindle, i en una de les ressenyes nombraves aquest bloc. I aqui estic. Encara estic treballant, però quan em jubili també m’agradaria escriure un llibre. Igual que a tu, m’agrada molt llegir i de tant en tant m’entretinc escrivint relats. T'envio una abraçada molt forta i et desitjo que tinguis un bon any.

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    1. Hola, Marisa!!
      I tant que me’n recordo de tu i de tot el grup de Madaus i posteriorment Madaus Rottapharm, sobre tot de l’Ârea Mèdica-Regulatory de la que vàrem formar part. La meva estada en aquestes dues empreses (la alemanya i la italiana), ha estat una experiència inoblidable, tant bona com dolenta, especialment l’últim any, fins que vaig anar a parar a l’atur.
      Me n’alegro molt que m’hagis localitzat i espero que la lectura de la meva recopilació de relats (la segona és una mica millor que la primera, tot i que estic orgullós d’ambdues) t'ho faci passar bé, he, he.
      El primer que vaig fer va ser escriure unes memòries novel·lades o una novel·la autobiogràfica, com una mena de catarsis, que no ha vist la llum, però que vaig fer imprimir per ús personal i familiar.
      Si quan tinguis més temps lliure, amb la jubilació, escrius relats, ja m’ho faràs saber.
      Una forta abraçada i que el nou any vingui ple de coses bones.

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    2. Molter gràcies, Josep Mª, m'ha fet molta il·lusió retrobar-te i contactar amb tu. Una abraçada molt forta!

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