martes, 3 de marzo de 2026

Elena mon amour

 


Todo empezó cuando apareció Elena.

Desde la barra del bar, me observaba provocativamente. Yo, todo un conquistador, me sentí azorado. Nunca había contemplado una belleza tan singular.   

Fue ella quien tomó la iniciativa.

—Hola, me llamo Elena, ¿y tú?

—Yo Gustavo —contesté sin poder evadir el poder de su mirada.  

El flechazo fue mutuo. Al cabo de unas semanas ya vivíamos juntos.

Al principio todo iba de maravilla. Hasta que un día le comenté mi interés por lo paranormal. Como respuesta, Elena fue más allá, afirmando que creía en la existencia del mal, en sus distintas facetas.

Desde ese instante, mostró un gran interés por mis creencias, queriendo saber lo que yo opinaba sobre las posesiones diabólicas. A diferencia de mí, no sentía temor alguno, llegando a proponerme asistir a un exorcismo. Por supuesto me negué, cosa que pareció contrariarla.

A partir de entonces, toda mi atracción por ella se trastocó en recelo al ver cómo me escrutaba mientras hablaba de las posesiones infernales, de lo que puede llegar a hacer el diablo en el cuerpo del poseso. Su carácter mudó. Cuando hacíamos el amor parecía que estaba poseída y, después se tumbaba y me miraba con un rictus casi demoníaco.

Soñaba que ella adoptaba figuras extrañas, arrastrándome hacia una gran hoguera. Hoy, al despertarme, no estaba a mi lado.

De pronto, me he sentido extraño. Al ir al baño, me he observado en el espejo y me ha horrorizado mi semblante. Tengo los rasgos y la voz de Elena.





36 comentarios:

  1. Original elegir el personaje femenino e interesante el desarrollo de tu micro.
    A ver si se me ocurre algo a mí.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En el submundo también hay diablesas, je, je.
      A ver qué se te ocurre. PIensa en demonios, aunque sean de carne y hueso, a ver qué sucede.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. S'ha d'anar en compte en parlar de coses què, la majoria, ignorem. De vegades és millor deixar-ho córrer... Tot i així, és un món atractiu... he,he,he!
    Original i ben trobat.
    Aferradetes, Josep Mª.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hi ha persones a les que no s'acaba de conéixer del tot i de cop i volta ens donen un ensurt quan descobrim la seva verdadera identitat, he, he.
      Aferradetes, Paula.

      Eliminar
  3. Pero cómo se le ocurre irse a vivir con alguien a las dos semanas? Jajaja, muy bueno, Josep, la tentación hecha por el maligno en una faceta irresistible y con un vuelco final aterrador.
    Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El hombre quedó tan cautivado que no pudo esperar a conocerla más íntimamente, y cuando por fin lo hizo ya era demasiado tarde. La carne es débil y el diablo fuerte, je, je.
      Un abrazo.

      Eliminar
  4. Hay transferencias muy jodidas. Impactante. Un saludo y gracias por el micro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una tranferencia tremendamente jodida, sí señor.
      Un saludo y gracias a tí por comentar.

      Eliminar
  5. La progresión es natural y creíble (del flechazo al recelo, del sexo “poseído” a la pesadilla y el despertar cambiado); el detalle del rictus demoníaco post-sexo y los sueños con hoguera funcionan bien para crear atmósfera; el golpe final es impactante, con esa ambigüedad terrorífica de “¿quién es el poseído realmente?”.
    Felicidades

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una progresión, sin prisa pero sin pausa, desde lo puramente romántico hasta el drama final, triunfando una terrible realidad.
      Muchas gracias, Marcos, por pasarte y dejar tu amable comentario.
      Un saludo.

      Eliminar
  6. Inquietante a más no poder, Josep, este micro. Me ha gustado mucho como vas llevando la historia desde el flirteo inicial hasta ese final tan angustioso. Genial.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Marta, por tu comentario. Me aegro que te haya gustado e inquietado, je, je.
      Un abrazo.

      Eliminar
  7. Esta es una posesión ( la de él) mas corporal que animica, ya que él parece conservar su conciencia. Ella no sabemos si es otra poseida extendiendo él reino, o es el propio demonio. En cualquier caso parece que su misión es la misma.
    Al final le ha salido caro el pecados de lalujuria.
    Abrazooo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una posesión jamás vista, pues podríamos hablar de una transmutación. El pobre Gustavo sufrió el embate de esa apasionada amante y diabesa, je, je.
      Un abrazo.

      Eliminar
  8. Hola, Josep. Gracias por aceptar este diabólico microrreto. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Bruno. Ha sido un placer pactar con el diablo, o diabesa, ja, ja, ja.
      Un abrazo.

      Eliminar
  9. Magnífico relato. Mantienes un ritmo que va in crescendo y que lleva a un desenlace terrorífico y con varias puertas abiertas. O así lo veo yo, tras leer tu relato y apoderarme de él como lectora.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Diría que las historias de terror deben seguir ese desarrollo temporal: empezar con algo suave, que no indique ni sugiera nada malo, para ir mostrando, poco a poco, algo malévolo y acabar con un desenlace claramente terrorífico. Nunca me ha parecido fácil escribir relatos de terror, así que me alegro que te haya gustado. Lo de haber dejado puertas abiertas, me sugiere una posible continuación, pero tendría que ponerme en la piel del nuevo Gustavo en su nuevo rol, je, je.
      Un beso.

      Eliminar
  10. Ostras! Esa si que ha sido toda una posesión! Y de que manera! Je je! Un abrazote!

    ResponderEliminar
  11. Las diablesas también existen y todos lo sabemos. Un final que no deja indiferente. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya lo creo que existen, lo que ocurre es que suelen pasar más desapercibidas, especialmente por su físico, como el de Elena, ja, ja.
      Un abrazo.

      Eliminar
  12. Por eso es mejor no criticar: siempre nterminamos asumiendo lo diabólico del otro. Muy bueno. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En temas diabólicos más vale no meterse y menos entrar al trapo.
      Me alegro que te haya gustado esta diablura, je, je.
      Un abrazo.

      Eliminar
  13. Muy original y da un poco de miedo la verdad. A mi este tema me impone mucho respeto...Por si acaso...
    Saludos!
    lady_p

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Da miedo pensar que algo así pueda ocurrir. Incluso los no creyentes tememos que, contrariamente a nuestras creencias, acabe siendo cierta la exitencia del diablo, en cualquierea de sus formas.
      Un saludo.

      Eliminar
  14. Es por eso que NO se debe sentir curiosidad por el saber y las artes del maligno: Termina uno al reves.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, muy cierto, mejor mantenerse alejado de esas mal llamadas "artes". Uno puede acabar escaldado.
      Un saludo, J.C.

      Eliminar
  15. Todo lo que trascienda en posesiones diabólicas me da mucho miedo. Hace unos años la hija de una amiga me contó que había hecho un viaje astral y me impresionó mucho.

    Abrazos. Josep.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo, más que miedo, siento mucho respeto. En el acto más "esotérico" en el que he participado fue, de muy joven, en la ouija y apesar de saber que se trata de un juego (que muchos consideran un contacto con los difuntos) en el que la mente es la protagonista (algo de por sí extraordinario), dejé de practicarlo por respeto y sensatez.
      Un saludo.

      Eliminar
  16. pues, me parece que le salió barato. Esos amores de bar y sin medida de control pueden resultar bastante peor.. ja ja (aunque, a veces, pueden ser toda una experiencia) ¡Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, en este caso, no se puede negar que fue toda una experiencia, porque eso de transmutarse en otra persona, precisamente en la diablesa que lo ha abducido, no es nada corriente, je, je.
      Un saludo.

      Eliminar
  17. Esa Elena te ha poseído sin duda alguna. Ahora tendrás que llamar a algún exorcista o asesor matrimonial. A esa posesión otros la llaman amor. Aunque ve tú a saber en realidad, que demonios es.
    Un abrazo, Josep.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que esa posesión es como el papel que se te queda pegado a la suela del zapato, que no te lo puedes quitar y va pasando de un zapato a otro sin despegarse; como mucho, se lo puedes pasar a otro, ja, ja, ja.
      Ciertamente el amor puede ser algo así, que no te puedes desprender de él ni a tiros, je, je
      Un abrazo, Javier.

      Eliminar
  18. Hola Joseph, No veas con Elena. Muy bien relatado y nos quedamos con las ganas de saber más. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Ainhoa. Esa Elena, bajo su aspecto endiabladamente bello, escondía al mismísimo diablo.
      Me alegro que te haya gustado este cuento de terror, je, je.
      Un abrazo.

      Eliminar