Jaime, con todo su
dinero, era el más miserable de los tacaños. Si Jorge, el hermanito consentido
de su mujer, esperaba un gran regalo con motivo de su boda, estaba muy
equivocado. Aunque ello le costara el divorcio, le obsequiaría con ese par de
gemelos que había comprado, a precio de saldo, para la ocasión.
Cuando Rosa, su mujer,
vio ese supuesto regalo que su marido había comprado para una ocasión tan
especial e irrepetible, montó en cólera. Pero Jaime, impertérrito, se mantuvo
en sus trece. Él era el único que aportaba el dinero a la familia y, por lo
tanto, era dueño y señor de hacer con él lo que le viniera en gana. Y
acostumbrado a que se hiciera su sagrada voluntad, dejó el tema zanjado para
siempre.
El día de la boda, cuando
Jorge abrió la cajita, no podía creer tamaña generosidad por parte de su cuñado:
unas llaves de un coche y, por el logo del llavero, ¡un BMW!
Los ojos de Jaime se le
salían de las órbitas.
En un rincón, su esposa
se estremecía de gusto con solo pensar en la cara que pondría Jaime cuando viera
el cargo por la entrada del coche en la única cuenta bancaria que compartían
para gastos domésticos y los recibos mensuales que llegarían de la financiera.
Jaime podría ser un lince
en las finanzas, pero ignoraba la astucia e iniciativa de su mujer.

Normalmente, ser un
ResponderEliminar"agarrao" es cosa de
ricos, aunque le doy
la razón, que es eso
de complacer a tu
cuñado como el
consentido que es?,
cuando va a espabilar?,
encima la hermana le
echa una mano, desde
luego.... saludo.
Bueno, yo lo miraría desde otra perspectiva: Jorge es un chaval estupendo, que se hace querer, y por el que su hermana siente una especial predilección. Jaime, además de ser muy agarrao, está celoso de esta relación fraternal y no quiere hacerle ningún regalo especial ni siquiera con motivo de su boda. Así que, aunque un BMW sea algo excesivo, Rosa está dispuesta a jorobarle los planes a su marido y darle una lección.
EliminarUn saludo.
La verdad es que no sé de qué lado ponerme.
ResponderEliminarUn abrazo.
Yo, que conozco bien a esa familia, me pongo de lado de Rosa, je, je.
EliminarUn abrazo.
Qué bien empleado le ha estado a Jaime. No tanto por el regalo al cuñado que, de ser cierta la percepción de Jaime de que es un consentido, no se lo merece, sino por machista y autoritario con su mujer. Se ve él aporta el dinero y su mujer, el ingenio y la inteligencia. Corto, pero contundente.
ResponderEliminarUn beso.
Jaime es de esas personas que siempre quieren tener la razón, se sienten por encima de los demás, quienes tienen que doblegarse a sus gustos y mandatos, en este caso su mujer; vamos, un machista redomado. Y es que hay quien por ser el que aporta el dinero al núcleo familiar, se cree con la potestad del ordeno y mando. Pero con Rosa, su sufrida mujer, ha topado en esta ocasión y se ha salido cn la suya. Lo que no sabemos es cuál será la reacción de Jaime ante tal desplante. ¿Se divorciará? Seguro que no.
EliminarUn beso.
¡Menuda jugarreta ! Pero le estuvo bien empleado por ser tan tacaño.
ResponderEliminarUn abrazo
Espero que haya aprendido la lección que le ha dado su mujer. A ver si en lo sucesivo es más comprensivo y menos tacaño, je, je.
EliminarUn abrazo.
Madre mía mujer de armas tomar jjaa, me imagino la cara de Jaime cuando viera su cuenta, su cara todo un poema, y es que el pobre hombre desconocia o no se habia dado mucha cuenta de que tenia una mujer mucho mas lista que él.
ResponderEliminarUn abrazo.
Creo que Javier se lo pensará dos veces antes de contradecir en el futuro a su mujer, je, je.
EliminarUn abrazo.
Contundente historia. Yo desde luego no me decanto por ninguno. Hay que analizar los puntos de vista de cada uno y valorar las razones. Ser tacaño es una cosa y otra tener que gastarse un dineral en complacer a un cuñado con el cual vete tú a saber que relación tiene. En todo caso, la generosidad no es una virtud precisamente de ricos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Lo que está claro es que a Jaime no le caía bien su cuñado Jorge. Lo que no sabría decir es si la tacañería de aquel en este caso se acentuó más por este motivo. Yo creo que no, que ese defecto ya le venía a Jaime de fábrica; y lo desmesurado de la intervención de Rosa se explicaría por la tozudez de su marido. Pero quién sabe lo que ocurre entre bastidores en una familia.
EliminarUn abrazo.
Ufff, Blogger està fent desastres, no es publiquen els posts!! :-(
ResponderEliminarA mi m'ha agradat com va respondre la dona a la garreperia del marit, segur que a la propera s'ho pensa millor.
Aferradetes, Josep Mª.
Vaja, això sí que fa ràbia. Però al final tot s'arregla, he, he.
EliminarLa Rosa li va donar al seu marit garrepa una lliçó que no se li oblidarà en sa vida, he, he.
Aferradetes, Paula.
El marido un tacaño y su mujer muy espléndida, caray ¡qué contraste!
ResponderEliminarBesos.
Pues sí, dos polos opuestos que no se atraen precisamente, je, je, je.
EliminarUn beso.